La dama del pacto

 El día iniciaba con una promesa de sorpresa, a pesar de ser pleno verano la mañana se mostró fresca y agradable, tanto así que la familia pudo montar cocina temprano, sin prisa y con gusto. La pareja de esta familia es muy unida, vienen según ellos de pactos en otras vidas; incluso el joven sueña repetidas veces con una vida junto a su mujer por allá en los años 1920 en la Europa Occidental. La dama tiene gustos monárquicos y andar muy francés, pero les toco en esta vida habitar por encima del trópico de cáncer y frente al mar caribe.


Su primer encuentro estuvo pactado previamente y debía cumplirse en una noche de invierno cercano al Río Padre del pueblo, él llego temprano acompañado de luces y licores, ella más tarde llegaría. Habían pasado muchos años, incluso siglos; el joven se había atrasado en aterrizar en esta vida en las coordenadas esperadas. Esa primera mirada, ese primer reencuentro estuvo cargado de mucho miedo, las almas se hablaban pero los cuerpos aun no entendían su función en este pacto.


Fue imposible que el joven hablara esa noche, sus acompañantes se bufaban desde ese momento, porque fue como un instante de reset lo que le pasaba al joven esa noche.


-¡Juro que esa mujer será mía! - Dijo el joven provocando las risas de sus amigos y dejando que la dama se retirara sin decir ni una palabra.


Ya todo concordaba, ya el cuerpo del joven entendía que era ella, su búsqueda especial había terminado. Entonces el joven cada noche que podía se acercaba al río asegurando que la luna fuera llena para no perder por falta de luz la posibilidad de ver a su alma gemela.


Un día de pronto, al joven lo sorprende una guerra, de esas nada convencionales, y se va a formar parte de un ejército silencioso obrero de causas nobles; pierde la posibilidad de volver al río y ver a su alma gemela, y por supuesto se agita en la posibilidad de perderla, sin ni siquiera pactar el siguiente encuentro. Su alma en rebeldía le impide tocar la música que en otros momentos le alegraban el alma, se puede decir, que su alma estaba en desacato franco. Luego de 7 largos años, ya la guerra estaba terminando y todos perdieron como es lógico en las guerras.


Volvió al río, y lo que fue un símil de paraíso era ahora sequía y tonos de grises. – ¿A donde iría a parar mi amor, mi alma? Se preguntó empuñando una servilleta blanca que le servía de bandera de paz para consigo mismo.


Sin darse por vencido, retomó la búsqueda, ya cuerpo y alma estaban a tono y tenían un fin común; encontrar la Dama del pacto, ya saben la de gustos monárquicos y andar francés; pero la duda es ¿Dónde buscar? –Lógico- respondió el corazón, Francia, Oeste de Europa. Y así fue como el joven tomo un vuelo con destino a Paris, piloteado por una dama, ya eso era un buen augurio. El vuelo duro 10 horas, ya el trópico y el caribe quedaban atrás, y es que era muy natural buscar en Francia, se dice que los amores verdaderos se merecen la Francia o por lo menos un beso sobre el puente de los artistas.


Al llegar a Francia, la pregunta surge nuevamente, ¿dónde buscar?, el Sena era lo que más se asemejaba al Río Padre del pueblo, pero los franceses ya no lo ven así, por lo tanto, no era buen sitio, entonces el joven marco su búsqueda en los pasillos de las estaciones del metro de Paris. Él tenía por costumbre tomar el metro en la estación Gare Lèst y bajar en la estación Champs o la Elysees; mientras viajaba jamás se sentaba, miraba a su alrededor buscando los rasgos de aquella mujer, pero era en vano, ella no aparecía. El siguiente plan fue sentarse en los bancos de los pasillos mirando las puertas de los vagones que se abrían y de donde explotaban un sin fin de mujeres de diferentes nacionalidades. Solo habían pasado 27 días desde su llegada a Paris, ya no había esperanza, se estaba perdiendo el pacto.


El joven devuelta a su pueblo, reinicia los oficios de minería; se encarga de darle forma a una cantera de carbonatos, pero siempre las sorpresas son posibles y ve como brotan en las calicatas piedritas de colores llamadas cuarzo cristal, eso tiene el trópico, las sorpresas vienen en policromía para anunciar algo importante.


A los días, siendo lunes, camino a la cantera suena el teléfono. – Hay cambio de planes, dice la voz del otro lado de la línea, -Debes ir a ver la próxima explotación. Con desgano total se cambia el rumbo de lo que era rutina, y el joven va a la oficina donde estará la persona a quien debe acompañar a la siguiente cantera.


Pues les digo, las almas tienen un lenguaje secreto, se saben llamar sin llamarse, y así fue, que sin buscar, sin saber, se dio el reencuentro. Al abrir la puerta estaba ella; no era Paris, era el mismo pueblo del Río Padre, que la estuvo guardando para él. Era su aroma, su figura, su esencia, él estaba seguro, era la mujer del pacto.


Desde aquella noche del primer encuentro ya habían transcurrido 8 años, y por lo tanto mucha agua había corrido bajo los puentes. El no creía, pero estaba a punto de oír la voz y de tocar a la mujer del pacto.


-Hola.


Fue la palabra del génesis que ella pronunció en aquel reencuentro, ya todo estaba alineado, las siguientes palabras son infinitas y de colores imposibles de contar; para los dos parecía que no había exterior, el tiempo era un juguete en manos de gatos, los acompañantes preguntaban si se conocían de antes y la respuesta unísona era una risa con final de NO.


A partir de allí todo fue encuentro, no había circunstancia que no se superara, el amor estaba siendo descubierto nuevamente por almas que habían pactado un encuentro eterno en todas las vidas posibles.


Y cuento todo esto para explicar lo que pasó ese día de la gran sorpresa.


Ya caída la tarde la pareja se disponía a grabar y documentar un poema popular que les hacía mucha gracia desde hacía mucho tiempo. Cámara en mano el joven enfoca a su mujer y de inmediato la sorpresa.


Revolotea sobre y alrededor de ella una especie de cometa con luz brillante, clara e incandescente en la punta y degradado brillante a lo largo de la cola, parece una energía infantil, mucha fuerza, mucha alegría, marcaba aquella especie de estrella pequeña. De inmediato él lo advierte y pregunta -¿Qué es eso? Lo ven en la pantalla de la cámara, del salto recuerdan que una amiga quien vive cerca al Río Padre les había dicho que esa estrella, ese cometa, la logró ver en una oportunidad circundando detrás de ella, con la misma actitud energética. En ese momento, la duda, la impresión y el miedo era natural.


Se preguntan mirándose a los ojos,


- ¿Qué es?


Ahora son las almas que hablan y dicen…


- ES NUESTRO HIJO.


Así finalmente le pude decir a mi esposa.


AL ENCARNAR ESTA ALMA, EL PACTO SE HABRÁ CUMPLIDO.


 


ÁNGEL NAVAS 2.020

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