LA TECNOLOGÍA: PRIVILEGIO DE POCOS, DERECHO DE TODOS.

 

LA TECNOLOGÍA: PRIVILEGIO DE POCOS, DERECHO DE TODOS.

            Se piensa que el desarrollo tecnológico solo está asociado a la tecnología digital hoy en día, pero la tecnología también es analógica, es manual, autóctona, desenchufada, continua y natural.

            Según Aristóteles, “La tecnología es una capacidad para la acción basada en un tipo especial de conocimiento”, de igual forma Karl Marx en sus manuscritos económicos filosóficos de 1.844 ejemplifica la interacción entre los seres humanos y la naturaleza, recordándonos así que la humanidad en su evolución echa mano al desarrollo tecnológico como acción propia de los pueblos.

            El índice de desarrollo tecnológico de los pueblos se mide a partir de la sumatoria de:

·         Solicitudes de patentes vía internacional.

·         Número de patentes otorgadas.

·         Regalías que esas patentes ofrecen al país.

·         Exportación de alta tecnología.

Todas estas variables son manejadas como lo indica el principio de Pareto, también conocido como la regla del 80/20,  que fue formulado por el economista italiano Vilfredo Pareto en 1896, por el 20% de la población, que impacta al 80% del resto, que podemos considerar ciudadanos consumidores de tecnologías.

Por lo antes expresado se deriva el título de este ensayo, LA TECNOLOGÍA: PRIVILEGIO DE POCOS, DERECHO DE TODOS.

Cuando expresamos el hecho tecnológico natural, expresamos una necesidad cubierta de la población. Así como el ábaco vino a resolver la necesidad de sumatoria de números enteros por encima de la cifra del diez (10), que era la limitante física por los dedos de las manos de las primeras sumas, lo hizo así también la harina de maíz pre cocida en los países suramericanos, resolviendo parte del hambre de los herederos del hombre de maíz y de la cosmogonía originaria de los pueblos del sur. Algo similar sucedió en este hemisferio con la invención del cero (0), invento que desarrollaría la ciencia y la matemática en el mundo, gracias al aporte de la civilización Maya, que solo para ese momento quisieron resolver una representación espacial de puntos de partidas en sus navegaciones, dándole a su sistema de numeración, un sentido posicional. Contrario a la sociedad romana, quienes decidieron apostar por un sistema numérico de numero reales completos, lo que hoy en día conocemos como números naturales, como natural debe ser la interpretación de la matemática y de las ciencias aplicadas en el desarrollo tecnológico

El desarrollo de una sociedad está más ligado al acceso de la tecnología que al desarrollo propio de la tecnología.

Un pueblo que accede a las tecnologías, es un pueblo que dedica mayor tiempo y recursos al hecho formativo y creador que, sin duda, más temprano que tarde, culminara satisfactoriamente robusteciendo la soberanía tecnológica.

La tecnología no debe ser aplicada por ningún pueblo, en cualquier contexto histórico, ni como arma de restricción, ni como fundamento ideológico de alienación.

El consumo de tecnología debe tener sus consideraciones en el resguardo de la soberanía, donde la multipolaridad y la estandarización deben equilibrar el desarrollo posterior de nuevas tecnologías.

Ahora bien, la soberanía tecnológica se puede definir como el derecho y el deber de una nación de dominar sus medios tecnológicos a tal punto que no puedan ser controlados de manera injerencista, por otros intereses ajenos al bienestar de su desarrollo y con el mismo adelanto de la ciencia y la innovación. Los procesos de avance de una sociedad que una vez dependieron en gran parte del capital humano y el trabajo manual, hoy en día se asocian cada vez más a una cultura tecnológica capaz de abarcar cualquiera de sus esferas. Es un fenómeno que cruza fronteras y por el carácter tan variado que posee, engloba a personas de distintas profesiones.

En Venezuela, actualmente, el desarrollo tecnológico es una realidad en el país, vinculado a un elemento importante que beneficia, participa y apropia de los conocimientos al pueblo, garante este de su desarrollo pleno.

 La política de Estado en materia tecnológica está estrechamente ligada al Poder Popular, y a la necesidad de dar acceso a oportunidades que en otras épocas estaban disponibles para un grupo reducido.

El conocimiento sobre software, hardware y ciencias aplicadas en Venezuela se ha priorizado en los últimos años, con la democratización de la ciencia, cada vez más acentuada en el país, en parte, gracias al efecto de aterrizar la idea y la ciencia en cada territorio por parte de las políticas del ministerio para la ciencia y la tecnología.

Un dato importante, emanado por la organización mundial de propiedad intelectual, de su base de datos 3/2025, el país con mayor solicitud de patentes internacionales en el año 2.023 fue la Republica Popular China con un total de 1.662.437 solicitudes, seguido por los Estados Unidos de América con un total de 516.427. Venezuela para ese mismo año solicito 16 patentes, quedando así en el puesto 121 de 166 países solicitantes de patentes, dando a entender que nuestro índice de desarrollo tecnológico debe ajustarse, a la necesidad real de la soberanía tecnológica, dejando como tarea clave, aumentar la producción intelectual, tratando en lo posible de deslastrarnos del cumulo de años de la dependencia tecnológica, por el consumo aparentemente fácil de lo hecho en Norteamérica o Europa.

      El camino del desarrollo tecnológico en Venezuela es tarea de todos, y los más importante está en el legado de nuestros ancestros, originarios y contemporáneos, que trazaron el rumbo de un pueblo soberano en lo tecnológico, en todas las áreas del conocimiento científico. Hoy en día podemos con alto orgullo mencionar a venezolanos que dieron sus vidas al desarrollo tecnológico, como ejemplos notables, para esta área, en Yaracuy, se pueden mencionar a: Arístides Bastidas y Félix Pifano, que en cada una de sus áreas dotaron al pueblo de un conocimiento sin mayor barrera que la acción simple de leer, escribir, investigar y descubrir. Otorgando una demostración que la ciencia no procura un percentil especifico en lo social y en lo económico, si no que abre las posibilidades al gran espectro de la distribución normal del común ciudadano, consumidor real de la tecnología como acción de igualdad social, sin menospreciar el aporte de cada investigador, de cada maestro, que en el aula despierta la curiosidad científica de niños y adolescentes y del inventor popular, que en la ingenuidad de su ser, solo desea ayudar a vivir bien y a vivir mejor.

Si extrapolamos el conjunto social de Venezuela en función a la tecnología nos daremos cuenta de la condición finita de éste, procurar permear dicho conjunto con subconjuntos exóticos, no haríamos más que estar desequilibrando el ecosistema tecnológico, por lo que el conjunto original debe producir su propia expansión, evitando las rupturas de sus fronteras por acción de fuerzas externas, palabras que solo definen la importancia de la participación total interna de un país que procure su desarrollo tecnológico para la totalidad de su distribución normal del conocimiento. No en vano en Venezuela se produjo el segundo libro más vendido de Suramérica, no literario como lo es Los Medicamentos indígenas (1.864) de Gerónimo Pompa, abriendo el conocimiento herbolario originario a todo el pueblo de Venezuela y al resto de Suramérica.

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